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Precauciones antes de mandar dinero al extranjero

Una vez al mes, Adriana López le manda a sus padres $150 del dinero que gana limpiando casas en Austin, una transacción que se ha complicado para ella y para los miles de trabajadores que regularmente mandan remesas a sus países de origen.

López, quién llegó de Reynosa, Tamaulipas cuando tenía 22 años, es una de los miles de trabajadores hispanos que regularmente mandan parte de sus ganancias a sus familiares, un negocio que deja grandes aportaciones económicas a varias empresas. Aunque durante los últimos años los grandes bancos, como el Bank of America que usaba López, habían expandido y facilitado este servicio, ahora nuevas leyes para evitar el narcotráfico y el lavado de dinero han hecho que muchos bancos restrinjan y cancelen estas transacciones.

Sin embargo, a raíz de estas nuevas leyes, también se han implementado nuevas protecciones para quienes buscan mandar dinero al extranjero que les pueden ayudar a ahorrar dinero y minimizar complicaciones.

Si envías dinero al extranjero, la CFPB te aconseja:

Compara la opción que más te convenga en cuanto a la comisión, el tipo de cambio y la cantidad exacta que recibirás.

Pregunta si además de la comisión habrá otros cargos.

Evalúa la variación del costo del servicio en función del tiempo de entrega. Recuerda programar tus envíos, esto te permitirá ahorrar dinero.

Informa a tus familiares los detalles del servicio contratado.

Guarda los recibos, en caso de aclaración.

Las compañías deben entregar un recibo o comprobante de pago con la misma información incluida en la declaración o un recibo pre-pago (debe incluir: fecha en que el dinero llegará a su destino, qué hacer en caso de que haya un error y cómo presentar una queja).

Ante cualquier abuso de la empresa, presenta una queja o denuncia al:

1-855- 411-2372.

La importancia de las remesas

Para la familia López, el dinero que reciben de su hija equivale al salario de un mes, dice López. En su trabajo como vigilante en México su padre, el señor Rosendo López, gana el salario mínimo de 64 pesos, lo que es menos de $5 al día. Mandar dinero a México es una de las razones por las que López hija está en Austin, pues con el dinero que recibe su padre, él puede asegurarse de comprar las medicinas que necesita para su esposa, quien sufre de artritis. “Eso es lo que más me importa, saber que mis papás van a tener por lo menos este dinero para atenderse”, dice López.

Las remesas no sólo representan una fuente de ingreso para las familias como la de López, sino que a nivel nacional en Latinoamérica, como en otras partes del mundo, son uno de los motores principales del desarrollo.

El dinero que los familiares de los migrantes reciben en su comunidad muchas veces supera la asistencia gubernamental para servicios sociales y es una inversión más estable que la inversión privada local. A nivel mundial, se espera que los migrantes internacionales procedentes de países en desarrollo envíen cerca de $436,000 millones a sus países de origen este año, a pesar de que el número de deportaciones ha aumentado, dice el último reporte sobre Migración y Desarrollo del Banco Mundial.

México es el primer receptor de remesas en América Latina, con $21,600 millones anuales, de acuerdo al Instituto de los Mexicanos en el Exterior. Las remesas que reciben los familiares de los migrantes, la mayoría desde Estados Unidos, equivalen a alrededor del 2% del producto interno bruto de México, o el valor monetario de los bienes y servicios finales producidos en la economía. Y aunque las cantidades han variado en respuesta a las crisis económicas de los últimos años, esta cifra se mantiene bastante constante, de acuerdo al Banco de México.

Después de México, los países receptores de remesas son Guatemala con $5,100 millones, Colombia con $4,100 millones, El Salvador con $4,000 millones y República Dominicana con $3,300 millones, de acuerdo al reporte del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) de las cifras del 2013.

Los bancos cambian sus servicios

López usaba el servicio de SafeSend de Bank of América para sus servicios de transferencia bancaria a México hasta que el banco canceló este servicio. “La verdad no me explicaron por qué, sólo me dijeron que ya no iba a funcionar y cuando fui al banco me dieron un folleto de Western Union”, dijo López.

El repentino final de los servicios de bajo costo en los bancos fue algo inesperado ya que casi el 50% de los migrantes mandan remesas a sus países, y se estimaba que en el 2014 las remesas a Latinoamérica aumentarían entre 5% y 7% dada la mejoría de la economía en Estados Unidos, de acuerdo al informe del FOMIN. Siendo así, se anticipaba que las transferencias electrónicas continuaría creciendo y mejorando.

Pero en vez de aumentar las ofertas, la mayoría de los bancos estadounidenses cancelaron sus servicios de transferencias de bajo costo. Lo hicieron debido a las restricciones y a las multas que recibieron como consecuencia de las leyes en contra de la corrupción financiera, conocida como la ley Dodd–Frank.

Las investigaciones que ocurrieron tras la crisis de Wall Street en el 2008, revelaron que varios bancos transnacionales habían escondido transacciones bancarias y transferencias internacionales de fondos que contribuyeron a financiar actividades ilegales, de narcotráfico, e inclusive terroristas.

El banco británico transnacional HSBC aceptó las acusaciones de lavado de dinero presentadas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, en diciembre del 2011.

Como resultado, HSBC tuvo que pagar una multa de $1,900 millones por no haber supervisado las transferencias electrónicas de $670,000 millones y la compra de dólares por parte de su rama en México por $9,400 millones, de acuerdo a los fiscales.

A raíz de este y otros casos en los que grandes bancos estuvieron involucrados en casos de corrupción financiera, el gobierno de Estados Unidos implementó nuevas medidas que han incrementado la documentación y controles por los que tienen que pasar los bancos para efectuar transferencias internacionales.

Para los bancos como Bank of América ,el costo de documentar y vigilar este tipo de operaciones representa una carga administrativa adicional. Bancos como JP Morgan Chase cancelaron sus servicios de transferencia de bajo costo, y el banco BBVA piensa vender este servicio a otro negocio. Mientras tanto, Banamex, parte del grupo Citigroup, ha cerrado la mayoría de sus sucursales en los estados fronterizos, de acuerdo a lo que reportó el diario The New York Times.

El resultado de estas restricciones cae en los hombros de los consumidores. López, y otros trabajadores como ella, ahora no pueden mandar ya dinero a México sin costos extras desde su cuenta bancaria.

Opciones costosas

Los bancos todavía realizan transferencias interbancarias para sus clientes, conocida en inglés como wire transfers, pero el costo es de entre $25 a $50 por transacción. También requieren que ambas partes tengan una cuenta bancaria y que puedan proporcionar documentación e información extensa. Este procedimiento puede tomar varios días para realizarse.

Menos competencia en el mercado de transferencias podría ocasionar un aumento en los precios de estas transacciones, de acuerdo al reporte de Manuel Orozco, investigador en el Centro Inter-Americano de Diálogo en Washington.

Ante la disminución de la competencia, los más beneficiados por las restricciones que han efectuado los bancos son los negocios como Western Union y MoneyGram. Estas dos empresas controlan el 24% del mercado de remesas, y sus márgenes de ganancia son de casi 30%, reportó Celent Communications.

Aunque las compañías de envíos ganan dinero cobrándole al consumidor una tarifa de transferencia, la verdadera ganancia para la compañía proviene de la compra y venta de moneda extranjera y el cargo que se le hace al cliente por cambiar su envío a la moneda nacional.

La compañía, al comprar moneda extranjera a precio de mayorista obtiene un tipo de cambio favorable de bajo costo, y luego cuando la compañía le intercambia dólares a la persona que envíe el dinero usa otra cantidad , de acuerdo a los reportes de Orozco.

Para López, estos costos en un año pueden llegar a sumar una diferencia de entre $120 a $200, dependiendo de qué servicio escoja para mandar las remesas.

Ley protege al consumidor

Antes del otoño del 2013, las transferencias de dinero a nivel internacional no estaban cubiertas por las normas federales de protección al consumidor, y esto dio pie a una serie de abusos, de acuerdo a la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB).

A partir de entonces, y tras la aprobación de las leyes de reforma de Wall Street que aprobó el Congreso estadounidense, entró en efecto la Ley Dodd-Frank.

Sergio Linares, de 54 años y quien tiene un negocio de jardinería al norte de Austin, fue víctima de un error en el trámite de una remesa. Al mandarle dinero a su madre con un servicio de transferencia en un supermercado “no sabía que había que tener un número de CLABE (clave bancaria estandarizada). Cuando me di cuenta de que no le había llegado el dinero, ya no supe cómo reclamar”.

Ahora, clientes como Linares pueden contar con las medidas y protecciones de la ley Dodd-Frank para quienes envían dinero por vía electrónica a otros países. Entre ellas, el derecho a saber el tipo de cambio, los costos totales de la transferencia, el derecho a cancelar la transferencia en los primeros 30 minutos y la posibilidad de investigar errores cometidos por las empresas.

Tras averiguar sobre los diferentes servicios locales de transferencias, López piensa que es más fácil acudir a una de las tiendas cercanas donde hablan español. “Me fijo que esté cerca y que la gente que me atienda hable español. Ya sé que podría hacerlo por computadora, pero me da miedo, prefiero hacerlo en persona”, dijo.

A pesar de los cambios en servicios bancarios, se puede continuar mandando dinero a familiares en Latinoamérica de manera más segura. Para comparar costos y servicios en internet, visita: remittanceprices.worldbank.org/es o fxcompared.com.

Sigue las recomendaciones del CFPB para recibir un mejor servicio y, si tienes alguna queja, utiliza las leyes que te protegen.

Si hay algún abuso, pon una queja por Internet en: consumerfinance.gov/es/presentar-una-queja/ o llamando al 1-855-411-2372.

Linares, quien ha aprendido a usar la computadora para llevar las cuentas de su negocio, usa el servicio de transferencias por Internet, Xoom. “Ahora sí leo todo lo que dice el folleto antes de poner mi número de tarjeta”, dijo. Hay que estar pendiente y enterarse de lo que te están ofreciendo, pues “si no te fijas, te pueden ver la cara”, dice.

 

Este artículo apareció originalmente en http://www.statesman.com/news/nuevas-protecciones-para-mandar-dinero/GUZ799zlbHh4oAizSWSCsM/

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