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Pan con lo mismo: la amnistía de AMLO y las evasivas de Meade

No daba crédito a leer que López Obrador hubiera dicho que había que darle amnistía y perdonar a los narcotraficantes. Imposible se me hizo encontrar la transcripción completa de sus comentarios en Titxla, Guerrero. También dificil fue encontrar un análisis claro y objetivo acerca de lo que estaba hablando el candidato presidencial de Morena, creo que en parte se debe a que él mismo no estaba claro en lo que decía. Pero hubo sus traductores.

Cuando nada ha funcionado, todo debe analizarse, hasta aquello que, en principio, parezca absurdo”, dijo el reportero Federico Arreola tratando de explicar lo que AMLO quiso decir. Explica que seguramente El Peje está jugando a eso del brainstorming, la lluvia de ideas donde todo se vale por descabellada que sea la propuesta. Pero esto no es la sala de marketing donde buscamos el lema mas atrayente para vender churritos. Estamos hablando de la situación de violencia y masacre sistematizada, no es cuestion de filosofar nada más, son las vidas de los ciudadanos y como tal, AMLO debería entender que sus comentarios tienen que venir con un plan detallado y con profundidad cuidadosa, de otra manera se convierten en munición que en vez de fomentar el diálogo lo ahoga.

Estoy de acuerdo que es urgente encontrar nuevas respuestas y barajar todas las posibilidades que puedan proveer una solución viable al conflicto armado que afecta al país. Pero hay que hacerlo conciensudamente.

Dijo AMLO: “Haremos lo que sea para lograr la paz, si es necesario vamos a convocar a un diálogo para que se otorgue amnistía, siempre y cuando se cuente con el apoyo delas familias de las víctimas y no descartar el perdón. En la izquierda siempre se dice ni perdón ni olvido, olvido no, pero perdón sí, sobre todo si está de por medio la paz de un pueblo”.

A primera vista, la idea amerita consideración. Suena bonito eso del perdón, muy “Jesús  y la otra mejilla“.

Pero, ¿será que se le olivda a AMLO que en México llevamos décadas de vivir una farsa, donde se persigue y acusa al criminal menor, al narco-menudista y a los capos de medio calibre, mientras que tanto el ejército como los gobernantes en el poder se aprovechan del circo mediático que ellos elaboran para permanecer impunes ante la justicia? La amnistía de facto ya existe.

Se persigue con discreción a quienes ya no tienen un papel que jugar dentro del sistema. Se encarcelan a algunos, se queman plantíos, ocasionalmente se logra extraditar a uno que otro. Pero, nadie toca la red del poder que avala, se nutre y promueve la contienda entre cárteles. Quien no se la crea, que vea lo que ha pasado en Veracruz, Quintana Roo, Coahuila… y lo que sabemos de esos casos es porque han ido cayendo fuera del favor de quienes mandan.

Hablar de amnistía así, casualmente, es una metidota de pata. Desgraciadamente, López Obrador cayó en el juego de la retórica política, modificando su mensaje para el público que le aplaudía. Lo que sea con tal de ganar. Haber hecho una aseveración de este calibre, solo puede tener como fin atraer votos de quienes se sientan involucrados en el crimen. El que lo haya dicho estando en el estado de Guerrero, donde ocurren 6 homicidios al día, nos debería dar pauta para entender el contexto.

Si queremos ser optimistas, consideraríamos esto como un resbalón, y que la idea del diálogo podría tener algún mérito. Lo que sea por la paz.

Pero se nos acaba el optimismo al escuchar  a AMLO hablar del país de El Salvador y su propia Ley de Amnistía.

¿De qué manera podemos aspirar a estar en las condiciones en las que está El Salvador? ¿quién se puede atrever a decir que la ley de amnistía en ese país trajo consigo paz o reconciliación?

Basta apuntar que ni la amnistía, ni la mano dura que ahora es la nueva política en el país centroamericano, han tenido el efecto de mejorar la seguridad de sus ciudadanos. En septiembre de este año se registraron 435 homicidios en El Salvador, casi 15 al día ahí, de acuerdo a reporte de InSight Crime.

Mientras tanto, México va pisándole los pies  a este país para ocupar el puesto del más violento.   De acuerdo a reportes publicados por The Economist en México matan a 17 personas al año por cada 100,000m, y estamos ya en el segundo lugar de las tablas de criminalidad.

Andrés Manuel López Obrador, seamos honestos, la respuesta para México no es seguir el ejemplo de El Salvador. En eso, y si eso fue lo que quiso decir, está usted muy equivocado.

Tampoco es “movernos en un esquema en que la pregunta no sea válida”, como sugirió en entrevista con El País el candidato del PRI, Meade. Ese cantinflismo con enunciados vacíos que evaden la realidad ya lo hemos vivido con Peña Nieto. Nos sabemos el cuento, gracias.

¿cuál es la respuesta? No se amigos, si lees esto no esperes que lo resuelva yo. Si supiera exactamente cómo estaría lanzando mi candidatura y no blogeando caray.

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