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Nos quedamos sin patria mexicanos

Esta noche, este 16, yo pienso gritar que nos hemos quedado sin patria. Ya valimos mexicanos.
¿Qué es la patria?
No son sus tierras ni sus selvas ni sus playas. No es su comida ni su mariachi. No son sus trajes de china poblana ni tampoco sus tejidos de Chiapas. No es su mande, ni su por favor, ni su ahorita joven. No son sus mayas, ni sus aztecas… viendo como tratamos a sus descendientes, mucho menos son sus zapotecas.

¿A qué le llamo patria?
Ni colores ni banderas, ni historias inventadas de niños aventándose. La patria no está en un mural ni en unas calaveras.

Patria por definición sería solamente un lugar donde se ha nacido o se han adquirido derechos jurídicos.

Pero, patria debería ser algo más que los lazos afectivos a un lugar, aunque, por etimología sería el lugar del padre.

Cuando éramos niños nos enseñaron que la patria era algo digno de orgullo. De admiración y reverencia. Que la patria era algo por lo que se daba la vida cantábamos los lunes, “piensa, ¡oh, patria querida! que el cieeeelo, un soldado en cada hijo te dio”.

Pero si la medida es estar dispuesto a morir por la patria, a sacrificarse y entregarlo todo por ella, entonces yo creo que nos hemos quedado sin patria.

En colectivo, los 128 millones de mexicanos, seríamos los que formamos esta patria. Y así todos juntos, ¿qué hemos hecho para que sea digna y orgullosa, para que sea honesta y responsable? Entre los 128 millones hay mucha gente buena, sin duda.

¿Pero en colectivo, qué tipo de patria hemos hecho los mexicanos?
El 16 de septiembre decimos que celebramos algo más que la independencia de España. Queremos pensar que es el nacimiento de nuestra patria. Históricamente no lo es, si acaso yo diría que la idea de patria no se da formalmente hasta la época de Benito Juárez, donde se asienta una constitución que refleja algunos de los valores que hoy seguimos repitiendo como pericos pero que pocos vivimos, y la mayoría ya ni siquiera exigimos.

La patria que se supone está cimentada en principios y conceptos de justicia, libertad y democracia, en la práctica deja mucho que desear.

En la constitución dice una cosa, y nosotros los que formamos la patria hacemos otra:

todo individuo gozará de las garantías que otorga esta Constitución…. pero si quieres que el gobierno te conceda el contrato tienes que tener palanca y pagar la mordida

Queda prohibida toda discriminación…. Pero si te ves moreno no entras a la disco

El derecho de los pueblos indígenas a la libre determinación se ejercerá en un marco constitucional de autonomía…. Pero que no pidan escuelas o agua potable, que no quieran organizarse…

La educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios… pero recortamos el presupuesto de investigación mientras aumentamos el sueldo de los diputados, fomentamos la homeopatía pero eliminamos plazas para doctores

El varón y la mujer son iguales ante la ley… a menos que te violen, entonces tú lo provocaste, y ¿por qué te vestiste así?

La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa… a menos que seas periodista, entonces 10 balazos, o uses cualquier medio social y estés en desacuerdo con la mafia en el poder

Es inviolable la libertad de escribir y publicar escritos sobre cualquiera materia… tu escribe, nomás atente a las consecuencias.

Y así podríamos seguir, leyendo y repasando los 29 artículos de nuestra constitución para ver lo poco que nos queda de patria. Tengo un amigo que dice que la patria es solo un invento para vender banderitas y reclutar soldados, que la idea de una patria funciona solo para apaciguar al pueblo, como pan y circo.

Este aniversario de la independencia, gritemos pues. Gritemos, ¡ojalá que viva México!

Y ojalá, en algún lugar de la conciencia, encontremos a ese México del que enorgullecernos. Ojalá hagamos patria. Como se debería, como nos contaron que era.

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