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Discutiendo con argumentos los derechos LGBT

Sr. Livas, usted publicó un artículo en contra de extender los derechos de las personas LGBT en México a lo cual le respondo.

Si vamos a discutir sobre los derechos de las  personas homosexuales es imprescindible “pensar con lógica, en vez de ganar los argumentos con pura pasión” y como usted bien dice,  este “es un tema muy difícil”  en el  “que las discusiones al respecto degeneran rápidamente hacia los insultos o descalificaciones personales”. Atendiendo a su llamado al uso de la lógica y la razón, le invito a ir un paso más allá y examinemos sus postulados desde un punto de vista no sólo racional, pero científico y basado en datos concretos, cuantificables y comprobables.

Al comenzar su artículo, usted se mofa de la posibilidad de que los niños puedan tener el derecho a seleccionar su género (“sacando la idea de un sombrero farandulero”, dice usted ignorando su llamado a las descalificaciones personales).

Primero definamos algunos términos, porque aunque usted pueda tenerlo claro, esta información no es de conocimiento común. De acuerdo a la Asociación Americana de Psicología, y la gran mayoría de la comunidad científica,  existe una diferencia entre  el sexo biológico de una persona (sus órganos sexuales, hormonas, anatomía, etc); la identidad de género (la cual se refiere a la autoimagen interna del individuo y cómo expresa su género ante la sociedad mediante su forma de hablar, vestirse, o características de comportamiento y pensamiento); y la orientación sexual de una persona (quien le atrae como pareja sexual). Estas tres categorías no siempre encajan con lo que ven nuestros ojos, puesto que los seres humanos, regidos por millares de factores biológicos y sociales, no controlamos a voluntad todas estas influencias. Esto quiere decir que un hombre gay, no es un hombre jugando a ser mujer, y una persona transexual no tiene porqué sentirse atraída por una persona del mismo o del sexo opuesto.

Volviendo a su argumento de que si los niños pueden tener derecho a escoger su género, parece que usted tiene razón, no, los niños no tienen derecho a escoger su género. La biología y una serie de factores extremadamente complejos hace que los niños sean esclavos de su cerebro a la hora de desarrollar su sentido de género. No lo digo yo, lo dice la ciencia. Entre la multitud de estudios que se han estado llevando a cabo, destaca el de la Universidad de California en Los Angeles (Luders E, Sánchez F, Tosun D, et al. Increased Cortical Thickness in Male-to-Female Transsexualism. Journal of Behavioral and Brain Science. 2012.) en donde se demostró que los transexuales tenía cortezas (capas exteriores de sus cerebelos ) más gruesas tanto dentro de las regiones del hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho que los participantes del grupo de control , personas no identificadas como  transexuales.

Así que es verdad, no es una opción, es algo con lo que se nace. Una persona puede nacer y externamente a usted le puede parecer que por que tenga un pene es un hombre, pero sin embargo, su cerebro y el funcionamiento de las hormonas  en su cuerpo, le indicarán a él desde temprana edad que es mujer. No es algo que él escogió, es la forma en que nació.

Usted escribe que cree que para los gays “su meta es que el gobierno les ayude a multiplicarse rápidamente”. Me pregunto en base a qué evidencia asevera algo así. Nunca he visto un programa intensivo en el cual se reclute a personas heterosexuales para que se conviertan en homosexuales. Me parece que usted confunde la exigencia de derechos y el que el día de hoy abiertamente hablen de sus preferencias sexuales como una táctica de reclutamiento. Si acaso sería al revés, son las personas heterosexuales las que someten a sus hijos y familiares a tratamientos y programas para convencerlos y reprogramarlos, como si esto fuera un hábito cambiable como el fumar o el alcoholismo. A esto yo le pregunto a usted, ¿qué ganamos los heterosexuales queriendo convertir a una persona homosexual en un ser deprimido, con tendencias suicidas, viviendo una vida falsa carente de deseo y amor por sí mismo?

Me parece que confunde el deseo de tener derechos humanos justos con una imposición.  A usted nadie le obliga a casarse con una persona gay, ni le quitan el derecho a adoptar. Sus derechos en este sentido permanecen intactos. Entonces por favor, explíqueme ¿qué criterio se le está imponiendo a usted? El único cambio para usted sería que potencialmente en México se le prohibiera discriminar  a otra persona en base a su orientación sexual. Esto me parece justo, aunque  muchos lo teman.

Hablando de miedo, aclara usted que los cerebros de los niños son como plastilina y que usted teme que los hijos criados por padres homosexuales se vuelvan homosexuales. Explique entonces ¿cómo los hijos criados por padres heterosexuales se vuelven homosexuales? Si la influencia de las personas que nos rodean fuera el único factor determinante, entonces no habría homosexuales. Pero veamos  lo que dice la ciencia.  En UCLA el biólogo molecular Tuck C. Ngun informó que en el estudio del material genético de 47 pares de gemelos varones idénticos pudo identificar “marcas epigenéticas ” en nueve áreas del genoma humano que están fuertemente vinculados a la homosexualidad masculina. En los individuos , dijo Ngun , la presencia de estas marcas moleculares distintas puede predecir la homosexualidad con una precisión de cerca del 70 % . Y sin embargo, la mayoría fueron criados por padres heterosexuales.

Hablando de genética, menciona usted que nuestra programación genética implica que necesitamos de un padre y una madre. Si se refiere a la necesidad de que existan dos células, un espermatozoide y un óvulo, estoy de acuerdo. Sin embargo, no encuentro ningún estudio que indique que a nivel genético necesitamos el cuidado de un hombre y una mujer. Lo que la ciencia si ha comprobado, es que el ser humano requiere de cuidado, cariño, contacto físico, nutrición y contacto social para desarrollarse, pero tampoco han podido demostrar esta necesidad a nivel genético como usted menciona.  Necesitamos de amor, pero no importa si es de un hombre o de una mujer. Si  no, pregúntele a los  miles de niños criados por madres o padres solteros, por los abuelos o las tías. El amor no distingue género ni tampoco preferencia sexual.

Por último, y aunque hay muchos otros puntos que podría discutir con usted, me gustaría aclarar lo que dice con que “los valores religiosos están validados por un proceso de prueba y error”, como si se hubiesen sometido a un experimento científico, lo cual usted sabe es totalmente falso. Tal vez se refiere a que estos han cambiado a través de la historia de la humanidad para reflejar las diferencias y evoluciones de la sociedad, así la Biblia indicaba que era aconsejable apedrear a la mujer por sospecha de adulterio, y sin embargo, los principios católicos actuales han modificado esta práctica dado el conocimiento actual y las circunstancias sociales. Ya que las leyes no están escritas en piedra, ¿no será también ya momento de que modifiquemos esta perspectiva que daña a tantos individuos y deja sin unos padres amorosos a tantos niños? Recuerdo bien que la iglesia enseña que el supremo mandamiento es “Amar a Dios y al  prójimo como a ti mismo”. Ya ahí Jesús nos indica que nuestro prójimo merece, igual que nosotros, vivir en amor. Pero esto no es ciencia, es religión.

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