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Carta abierta a director editorial del periódico mexicano Excélsior, Pascal Beltrán del Río,

Vive de tal manera que cuando alguien hable mal de ti nadie lo crea.

Leí en las noticias que a George Takei, el famoso actor y activista lo habían denunciado por acoso sexual.

Mi reacción ha de haber sido similar a la de otros millones de fans: ¡No! Imposible.

No pretendo explayarme ahora sobre la obra y trabajo que Takei ha hecho como defensor de los derechos de las minorías y los más discriminados, ni tampoco creo posible con tan poca información dar por cierto, desde mi cómodo sofá, si es o no culpable de dichas acusaciones.

Y ahí está la clave: en estos días somos jueces y verdugos desde la comodidad de nuestra sala. Sin mayor información que el encabezado escandaloso de un chisme por Facebook.

Esto, naturalmente, ha ocasionado que mucha gente haga un llamado a la cordura y mesura antes de condenar y destruir la carrera de un personaje público ante acusaciones que no han sido comprobadas.

Este llamado me parece certero.

Sin embargo, hay que ser muy cuidadosos a la hora de expresar nuestro supuesto respeto por la presunción de inocencia y hacerlo de manera que no continuemos promoviendo una cultura en la que las víctimas son silenciadas y desacreditadas a priori. Hacerlo en 280 caracteres es un peligro, hacerlo desde una posición de poder mediático sin considerar las consecuencias, me parece irresponsable.

En particular me refiero al comentario del director editorial del periódico mexicano Excélsior, Pascal Beltrán del Río, quien escribió lo siguiente:

¿No les parece raro que quienes denuncian haber sido víctimas de abuso sexual en Hollywood hayan disfrutado los beneficios de serlo antes de lanzarse a hacer dichas acusaciones? A mí me parece que hay que denunciar de inmediato y no aceptar nada a cambio.

Este desatinado comentario presenta varios problemas cuando consideramos quién es su autor y el puesto que ocupa:

  1. Generaliza y no hace distinción entre quienes en efecto hicieron denuncias inmediatamente tras el hecho en el pasado y fueron ignorados por las autoridades, tanto judiciales como dentro de la misma empresa. En 280 caracteres, no permite aclarar que tan solo algunas de estas denuncias son nuevas, muchas ocurrieron años atrás y fueron ignoradas. Lo nuevo es que hoy los medios prestan atención y le dan espacio a las supuestas víctimas, no que solo ahora ellas lo hayan reportado. Como ejemplo, la historia de Harvey Weinstein, la cual se intentó publicar desde el 2000: https://www.pri.org/stories/2017-10-11/harvey-weinstein-cover-how-censorship-settlements-and-silence-kept-allegations
  2. Implica que quienes sufrieron acoso sexual, pero aun así continuaron trabajando en la empresa, ya recibieron compensación (los beneficios) y por ende deben de darse por bien servidos. Esto continúa perpetuando la idea de que la víctima se lo merece o que es el precio a pagar por una carrera en los medios de comunicación (y otras empresas).
  3. Ignora el contexto cultural y social en el que la gran mayoría de estos acosos ocurrieron, y cómo ha cambiado la percepción de la sociedad. Hace 30 años era normal darle con el cinturón a un niño para disciplinarlo y nadie decía nada, ¿eso hace que no fuera abuso? Lo mismo ocurre con el acoso sexual. Hace tan solo 20 años la cosificación sexual de la mujer en los programas deportivos, inclusive, en algunos noticieros de la televisión nacional en México eran la norma, y no por eso dejan de ser sexistas.

El comentario de Beltrán del Río puede haber sido bien intencionado. Ciertamente es preferible siempre mantener la presunción de inocencia y demostrar cualquier acusación con pruebas fundamentadas antes de tomar un juicio, y como tal, le concedo el beneficio de la duda.

Sin embargo, en su posición de director editorial, debe de hacerle frente al impacto que esos 280 caracteres pueden tener en la discusión sobre el acoso sexual, y lo que esto implica para sus propios compañeros dentro del periódico. ¿De qué manera trata Excélsior las demandas de acoso sexual?

¿Qué consecuencias puede tener para una persona víctima de tal acoso leer que si  no habló hace 20 o 5 años, y continuó a pesar de este con su trabajo, entonces ya no tiene sentido denunciar? Me parece que no fomenta un ambiente de confianza, y en vez, perpetúa el miedo a que la víctima no sea respetada.

Sr. Beltrán del Río, si 280 caracteres no son suficientes para poder hablar concienzudamente y responsablemente de un tema, es mejor abstenerse.

Quiero creer que usted tiene los medios para poder compartir una reflexión más profunda y compleja al asunto del acoso sexual sin que se interprete que todas las víctimas que denuncian, o pretenden hacerlo, lo hacen para buscar el estrellato y la compensación financiera.

Cuando un tema es delicado, vale la pena darle el espacio que se merece.

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